‘Esa gente comienza a coger alas y tendremos que cortárselas a machetazos limpios’


(ALEN LAUZÁN)

Pocho Consuegra es militante del Partido Comunista (PCC) y dice estar irritado con el reciente referendo constitucional, celebrado el pasado 24 de febrero.

«La Constitución ya fue aprobada en la Asamblea Nacional, ¿para qué arriesgarse a una consulta popular? No se debió dar la oportunidad a nadie a que votara No. Mira lo que pasó, en algunos lugares nos las vimos negras».

Pocho se queja también del aseguramiento logístico a los colegios electorales. Como secretario de un núcleo del PCC estuvo a cargo de los insumos de cuatro colegios.

«La merienda se convirtió en un rompecabezas. Los panes había que recogerlos en la panadería de Bauta que estaba rota y tuvimos que ir hasta La Lisa. La jamonada había que traerla del frigorífico de Playa, el refresco del círculo social obrero Gerardo Abreu Fontán y los vasos prestados, de la casa de visita del Ministerio de la Construcción, en Arroyo Arenas.  Los vales del combustible para el camión del insumo no llegaron a tiempo y la gasolina tuvimos que ponerla nosotros, para poder garantizar el buen desempeño de la mesa de votación.»

Este militante cuenta que se fue a dormir al colegio la noche antes, para que nada fallara. «Por suerte lleve conmigo a mi hijo menor, lo estoy preparando para el futuro. Me ayudó con la carga y la repartición.»

Otro militante comunista que se queja del referendo es Tato. Muy decepcionado al ver  cómo ganaba el No en varios colegios de la circunscripción que le tocó atender.

«En Mandinga, en El Zapote y en Guagüí fueron mayoría las boletas contrarrevolucionarias, por eso digo y repito: esto no puede volver a ocurrir. Ya lo planteé en la reunión del núcleo el martes, esa gente comienza a coger alas y después tendremos que cortárselas a machetazos limpios.»

El referendo constitucional efectuado el pasado 24 de febrero es el primero que se realiza en Cuba y medios independientes han comunicado opacidad y malos manejos en su desarrollo. Luis Zaldívar de Cabañas, en la provincia de Artemisa, se queja de que nadie de su familia aparecía en las listas de votantes y que los incluyeron a última hora.

«Las boletas se marcaban con lápiz, algo que no me dio buena espina, porque si alguien marca No, con borrarlas y marcar Sí resuelven cualquier problema. Ellos nunca van a perder. Ni a las postalitas.»

Guillermo Padilla, fotógrafo y reportero independiente, reconoce que este referendo  ha sido un paso de avance.

«Yo sabía que iba a ganar el Sí, porque los regímenes totalitarios siempre ganan. Sé que hubo amenazas y detenciones, y casas vigiladas y sitiadas, y que no fueron  unas elecciones  transparentes, pero dar la posibilidad de decirles No para mí es un logro. Conozco de opositores que les impidieron votar, hubo represión y mucha propaganda política del Gobierno para influir en Sí. Además, no se permitió que los observadores electorales independientes participáramos en el conteo de votos. Fue en realidad una pelea de león a mono, y con el mono amarrado.»

Cachita, retirada del sector de la industria ligera dice que voto Sí porque no sabe si las boletas estaban marcadas, o si sus huellas dactilares podían delatarla.

«Yo sé que la cosa está mala, que hay que cambiar esto, porque mira ahora la matazón en los mercados para comprar aceite. Ayer estuve dos horas esperando en vano que sacaran pollo, o croquetas, tampoco hay huevos y el precio de la carne de puerco anda por las nubes, y así no hay quien viva, pero la gente tiene miedo de ir a prisión, mucho miedo. Y más nosotros, los viejos, que dimos todos por esta revolución y somos los culpables en gran medida, para al final nada de nada.»

Otro anciano que apoya el comentario de Cachita es Plácido. Cuenta que participó en la construcción del socialismo desde el inicio y que conserva muchos diplomas y medallas en un armario.

«Tengo la Orden de la Alfabetización, la de Playa Girón y la Lucha Contra Bandidos, tengo 16 zafras del pueblo, dos misiones internacionalistas y 132 donaciones de sangre. Mi hijo dice que en otro país con tanta sangre donada yo fuera millonario, pero la verdad es que no tengo nada, solo mi viejo carnet del Partido y un retiro miserable. Sin embargo voté Sí, por miedo. Porque soy un cobarde. Admiro y respeto a todos los que tuvieron el valor de votar No,  pero para nosotros los viejos no aguantamos una prisión a estas alturas del juego. Es demasiado. Y no sabemos tampoco cómo tirar por la borda tanta historia vivida y tanto esfuerzo. Les toca a los jóvenes ahora asumir ese reto y echar a andar.»


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